Festival de Lima
En la variedad no está el gusto
Por Diego CabreraA decir de su Sección Oficial, los problemas de definición que antes aquejaban al Festival de Lima parecen haber sido superados, sin embargo hay algo que no termina de cuajar: nuestro festival no podrá jactarse del nombre propio mientras no supere sus propias taras. En tal sentido, reafirmo lo dicho el año pasado en esta misma tribuna: el éxito internacional del festival depende de los riesgos que asuman quienes lo regentan. Por ello, es poco menos que un despropósito la eliminación de la Sección Ópera Prima. El haber prescindido de un apartado que pese a no asegurar vanguardia al menos implica novedad para introducir otro compuesto por películas menores como “Secretos y Tesoros de Latinoamérica”, demuestra falta de criterio de parte de los programadores. Ya es momento de priorizar la calidad de los filmes por encima de la variedad. No puede ser posible que año tras año se insista con lo más deleznable del cine de ficción brasilero y cubano. No es casualidad que este 2008 la competencia haya sido relativamente pareja y que la presencia de ambas delegaciones menguara en relación a la habitual; tampoco es casualidad que el nivel haya incrementado al mismo tiempo que la representación argentina, la cual finalmente terminó llevándose la mayoría de los premios. Para alcanzar la categoría a la que aspira el evento cultural más importante del Perú se debe preocupar por ofertar algo más que un puñado de invitados de relevancia mundial, unas cuantas actividades académicas, un cúmulo de exhibiciones y una Sección Oficial decorosa; de lo contrario, “lo más sabroso de Latinoamérica” seguirá sabiendo a ‘sancochado’, y ese plato no a todos nos gusta.
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